¿La actitud es causa o consecuencia_

¿La actitud es causa o consecuencia?

“Y luego llega la vida y te golpea…”

Es una duda que a menudo me persigue. Sabemos que la actitud positiva es mucho más efectiva que la actitud negativa. Que hay que ver oportunidades donde otros ven problemas. Que hay que afrontar el día con energía y optimismo. Que debemos regalar nuestra sonrisa con generosidad a los que nos rodean. Que los fracasos nos proveen de los mejores aprendizajes. Y que el mundo nos espera para que nos lo merendemos si le ponemos coraje y valentía. Que hay que poner al mal tiempo buena cara y llevar el Sol con nosotros allá donde vayamos. Levantarnos por la mañana, decirnos que nos queremos mucho y admirar en el espejo el tigre que llevamos dentro. Prepárate mundo que allá voy.

Y luego llega la vida y te golpea. O al menos así lo percibes tú. ¡Qué carajo, a veces golpea duro de verdad! Y mientras alguien te está dando por saco (por no ser demasiado ordinario) te dice: “venga hombre, actitud positiva, no seas negativo”. Y tú piensas: “Si me quitas el pie del cuello o me dejas de dar por donde yo me sé, quizá vea las cosas con otra perspectiva, de momento estoy bien jodido.”

Otras veces luchas y luchas, caes y te levantas, y la vida golpea y golpea, y un motivador de estos que habla y no escucha te dice: “venga hombre, actitud positiva.” Y tú piensas: vale que la actitud se elige, ¡¡¡¡¡pero es que no me sale, cojones!!!!!!

Soy un convencido que la actitud depende de nosotros y no de las circunstancias, pero no podemos pretender que con decirle a alguien que sea positivo ya le hemos arreglado los problemas. El proceso es algo más largo y más profundo.

Viktor Frankl ya nos lo enseñó: “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En este espacio se encuentra nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta están nuestro crecimiento y nuestra libertad.”

Entender y aprender esto es el mayor aprendizaje al que podemos aspirar porque es seguramente la clave de la felicidad. Aceptar esta responsabilidad no es fácil ya que te quita todas las excusas.

Después debes tener claro qué quieres ser o qué clase de persona quieres ser. A partir de aquí la actitud positiva será una consecuencia porque da igual cómo de fuerte sople el viento o en qué dirección lo haga. Tu respuesta ante el estímulo tendrá que ver con tus principios y con la versión de ti mismo con la que te identificas. Pero éste es un proceso largo y que requiere entrenamiento. No es fácil. Si buscas el atajo de una actitud positiva que no termina de salirte me temo que te va a costar mucho encontrar la felicidad, porque te aseguro que el viento tarde o temprano soplará en contra  y soplará con fuerza.

JG

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