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El sonido del silencio I

“Observa a dónde estás mirando.”

Hace poco pregunté a un grupo de amigos:

– ¿De qué os gustaría que escribiese el próximo post?
Y la respuesta fue unánime

– “De lo que quieras. Los temas de desarrollo personal y profesional siempre son interesantes”

Y cuando planteé como tema “el silencio” la respuesta también fue unánime

– “¿Qué? ¿El silencio? No…. Eso no”

Pues bien, recogido el feedback aquí estoy dispuesta a escribir sobre el silencio o como lo llama José María Doria “el vacío fértil”. Y así es, el silencio es un espacio fértil en el que suceden muchas cosas, si se lo permitimos. Si permanecemos ahí un rato.

Paradojas de la vida, actualmente hay un gran interés social por el autoconocimiento y a su vez huimos de la mirada interior, la mirada introspectiva. Buscamos el autoconocimiento en internet, es decir, fuera de nosotros. Y claro, así nos va. El verdadero autoconocimiento nunca llega y no somos conscientes de que esa zanahoria nos la hemos puesto nosotros mismos. A veces no miramos donde hay que mirar porque desconocemos cómo hacerlo o por dónde empezar, de acuerdo, pero en otras muchas ocasiones no miramos por miedo a encontrar. Y seamos honestos, todos sabemos dónde hay que buscar cuando se trata de autoconocimiento.

Esto me recuerda el cuento del hombre que perdió sus llaves:

Una noche un hombre regresaba a su casa y se encontró con un vecino debajo de una farola buscando algo afanosamente.

¿Qué te ocurre? Preguntó el hombre.
He perdido la llave y no puedo entrar en casa, le contestó éste.
Te ayudo a buscarla respondió.
Tras un buen rato buscando la llave en los alrededores de la farola, el hombre preguntó a su vecino, ¿Estás seguro de haber perdido la llave aquí?
No, perdí la llave allí, contestó señalando un lugar oscuro.
Entonces, ¿qué haces buscándola debajo de esta farola?
Es que aquí hay más luz respondió el vecino.
Pues bien, así es como nos conducimos por nuestra vida, buscando fuera lo que está dentro. Buscando el autoconocimiento en estímulos externos, comprando libros, yendo a conferencias, colgando aforismos en nuestros perfiles, sin darnos cuenta de que estamos alimentando nuestro autoengaño y decimos que “estamos en ello, pero que el autoconocimiento es un proceso muy largo y que requiere mucho trabajo”.

Y sí, si vas por ese camino créeme que el proceso será muy largo y supondrá mucho esfuerzo, pues buscarás y buscarás pero no encontrarás.

¿Qué eliges, autoengaño o autoconocimiento? Observa a dónde estás mirando.

RSJ


Empatía vs Simpatía

“¿Has conocido un mentor “fuerte en amor” en tu vida que desearías traer de vuelta a tu lado?”

En un episodio brillante de Boston Legal, Alan Shore y Denny Crane en su retiro del Spa tienen un intenso debate sobre lo que significa ser amigos e indirectamente sobre las profundas implicaciones de lo que significa la Empatía. Para justificar la falta de comprensión, por su problema de memoria y de extravagancias atribuido a las vacas locas, el senior partner Denny emplea un argumento en contra de Alan al que acusa de haber simulado su amistad, solamente mostrando su interés por Simpatía, en lugar de comprender realmente sus problemas. Este diálogo destaca curiosamente por los detalles de las impresiones emocionales entre dos buenos amigos, abogados astutos y personajes fenomenales. Es en este tipo de detalles donde reside el diablo, o permítanme añadir, los arcángeles.

Primero vamos a echarle un vistazo al uso gramatical de ambos términos antes de relacionarlo con la sutil diferencia que existe y que nos puede ayudar a comprender mejor el sentido del liderazgo en el mundo de la empresa y cómo esto afecta a la confluencia de un equipo hacia el mejor rendimiento.

Empatía vs Simpatía.

Al entender y sentir los sentimientos de otro por uno mismo, uno tiene empatía. A menudo se habla de la empatía como uno de los atributos de la personalidad que los individuos tienen en diversos grados. Por ejemplo, si hubieras oído una noticia trágica y eso te hiciera sentir casi como si la historia te concierne personalmente, tienes una capacidad casi total de identificarte con el otro. Por otro lado, cuando se simpatiza con alguien, tienes compasión por esa persona, pero que no necesariamente te hace sentir sus sentimientos. Por ejemplo, si tus sentimientos hacia alguien que está experimentando dificultades se limitan a la simpatía, entonces es posible que tengas una sensación de pesar por la dificultad de esa persona, pero no estás sintiendo sus sentimientos como si fueran los tuyos propios. Mientras tanto, la simpatía tiene aplicaciones más amplias, que no necesariamente tienen que ver con los sentimientos de una persona por otra. Puedes simpatizar con una causa, por ejemplo, o con un punto de vista con el que te identificas.

Ahora vamos a pasar a la pregunta clave con respecto a nosotros: ¿Somos individuos buscando la empatía o simplemente la simpatía cuando se trata de temas complejos personales? Es posible que desees responder con un: ¡todo depende!, y con razón. Es posible también que desees argumentar que uno no puede soportar los problemas de otras personas ya que son de ellos; o argumentar que deseas algunos límites: es decir por parentesco – puede que quieras empatizar con tus hijos más que con los de los de ajenos, con tus padres o con tu pareja, en lugar de conectar con la crisis de los inmigrantes sirios o simplemente con una compañera de trabajo. ¿Pero es así realmente?, y añado, ¿debería ser así?

Aunque pequeñas, tales quiasmas lingüísticas traen preguntas importantes como las decisiones profesionales y personales que ello conlleva. Sin embargo, es bien conocido en la literatura del management que los líderes “fuertes en amor” siguen demostrando mejores resultados a la hora de involucrar a sus equipos. También demuestran que tener un enfoque holístico en su profesión, así como en la forma de comprometerse con el trabajo en todas sus facetas – desde limpiar el escritorio de un compañero hasta reunirse con jefes de estado, celebridades u otros individuos de prestigio, refuerza la sensación de sentirse valioso y valorado. Y sabemos que tales valores no pueden ser ignorados, especialmente cuando los parámetros de la relación se establecen clara y positivamente. ¿Se puede por lo tanto realmente permitir uno el lujo de mantener los límites de dicho estiramiento cuando todo el mundo es elástico? ¿Permanecer en su montaña cuando el equipo está exigiendo remar en el río? Pregunta: ¿Has conocido un mentor “fuerte en amor” en tu vida que desearías traer de vuelta a tu lado?

Os invito a haceros la pregunta relacionada con el “dónde se encuentran tus límites”. Evaluar cuándo debes entrar en una relación de confianza con el peligro de entrar aquí y allá en terrenos complicados, pero ir construyendo con el tiempo la tan necesaria confianza para coordinar, colaborar y conferir el don a los demás para convertirse en su mejor yo. No lo dudes y haz crecer tus límites. Siente los beneficios de la liberación de más espacios a fin de viajar más ligero y más seguro en tus decisiones que afectan a una carrera de por vida.

Y recuerda, ¡no hay nada ilegal en observar cuidadosamente la diferencia que aportarás al mundo!

PS…… El episodio de Boston Legal tiene un final feliz… Disfrutad y tened un gran día.

Ianna Contardo


¿Qué es la congruencia?

“Tener como Norte la congruencia me lleva al autoconocimiento”

Para mí la congruencia es el principal motor para la motivación, entendida ésta última como el motivo para la acción.

Cuando hablamos de congruencia hablamos de coherencia en mis diferentes planos. Lo que pienso, lo que siento y lo que hago están alineados. Me siento y me conduzco como una persona honesta conmigo y con el resto.

Cuando aplicamos la conocida herramienta de la psicología cognitiva de la  “Ventana de Johari” podemos ver cuán congruente es o no, mi imagen pública con mi imagen privada, y por tanto cuán libre y congruente soy en mi caminar vital. Con la “ventana de Johari” se tiene en  cuenta nuestra dinámica en las relaciones interpersonales. Lo que muestro y lo que oculto, así como aquello yo mismo no conozco de mí y en qué medida estoy disponible para conocerlo o no.

Si quieres haz una prueba y pon en cada casilla los aspectos correspondientes:

captura

Evidentemente para poder rellenar todas las celdas tengo estar disponible para recibir información de terceros. Ellos pueden darse cuenta de cosas mías que a mí me pasan desapercibidas o que no quiero ver y por otro lado debo estar dispuesto a aceptar que no lo sé todo, que tengo un área de crecimiento que me acompañará siempre, mi zona de aprendizaje.

Cuando soy una persona congruente mi área libre cada vez es mayor y el resto de áreas se van minimizando.

Tener como Norte la congruencia me lleva al autoconocimiento, al pleno desarrollo de mis capacidades así como al pleno conocimiento de mis dificultades. Esto me pone en ruta hacia mi mejora, mi desarrollo, mi crecimiento y mi compromiso de expandir todo mi potencial hasta su máxima expresión.

¿Has tenido la ocasión de conocer a alguien que tiene como compromiso personal su propia congruencia? ¿Cómo te has sentido a su lado? ¿Quieres ampliar tu área libre y reducir así tus áreas ciega, oculta y desconocida? ¿Realmente ampliar tu área libre te inspira y motiva a la acción o por el contario despierta en ti un instinto conservador?

Pregúntate cuál es el precio que estás pagando por mantener cerrada con mil llaves tu área ciega y a quién beneficia. Pregúntate cuál es el peaje que estás pagando por no abrirte a tu área ciega. Y con esas respuestas conócete un poco más, acepta el momento en el que estás y desde ahí, decide cuál va a ser el próximo paso que vas a dar en este camino que es tu vida.

RSJ