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David Meca participará en el próximo Invictus Day

“Cómo enfocarnos en nuestros objetivos”

Llega el día que estabas esperando. El próximo 5 de Noviembre vuelve un nuevo Invictus Day lleno de novedades:

  1. Trabajaremos las claves para enfocarnos en nuestros objetivos con el Método Invictus.
  2. Contaremos con la participación de lujo del Campeón del Mundo de Natación DAVID MECA.
  3. Entrenaremos las claves del FOCO haciendo deporte con nuestros entrenadores.

Y lo haremos de nuevo en un espacio maravilloso: el Reebok Sports Club La Finca.

¡Empieza el camino para ser Invencible!


La carretera a tus sueños

«El éxito vende, el fracaso no…»

La nueva corriente de pensamiento occidental anima a las personas a tomar riesgos razonables en sus vidas y a no tener miedo al fracaso: hay que perseguir los sueños. Por todas partes recibimos este mensaje alentándonos a ser valientes. Oímos frases como:

“Quizá el mayor riesgo que estás tomando en tu vida es no tomar suficiente riesgo”. Que le oí decir a un jugador de póker profesional en una conferencia.

“He fracasado una y otra vez y nunca he dejado de intentarlo. Esa es la causa de mi éxito”. Que hizo célebre el increíble Michael Jordan.

¿Y qué me dices de los mil intentos de Thomas Edison y su bombilla? “No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos”.

O ésta de Henry Ford: “El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”.

¿Y ésta? “No existe el fracaso, salvo cuando dejamos de esforzarnos” de Jean Paul Marat.

Las personas que cosechan éxitos son personas que toman riesgos y que asumen el fracaso como un elemento esencial en el camino al éxito.

Sin embargo, esta misma sociedad que nos anima a intentarlo nos dará de lado cuando fracasemos.

Déjame que te cuente una anécdota. Hace poco hablaba con el representante de un deportista cuyo nombre prefiero no dar. Este deportista daba conferencias y pasó que cosechó un sonoro fracaso deportivo con su equipo. De hecho a él se le hizo responsable del fracaso de ese equipo. Pues bien, este deportista, que tenía agendadas diferentes conferencias para empresas, vio como de la noche a la mañana se las cancelaban. Nadie vio una oportunidad de aprender de su fracaso. Sólo querían escuchar las historias de los triunfadores.

Nadie dice frases como: mi empresa es muy buena porque hemos tenido tantos clientes insatisfechos que hemos aprendido todo lo que hay que hacer para satisfacerlos. Todos le dirán: cuando tengas muchos clientes satisfechos llámame y quizá yo también seré uno de ellos. El éxito vende, el fracaso no.

Así que abróchate el cinturón, agárrate fuerte y aprieta los dientes, porque  en el camino hacia el éxito, cuando estés cosechando fracasos, la mayoría te dará la espalda. Sólo en el éxito encontrarás reconocimiento. Prepárate para recorrer solo y en la noche la carretera que te lleva a tus sueños.

JG


Principios ¿De verdad todo cambia? (parte 2) Un faro guía

“Hacer de los principios nuestros valores”

¿Entonces, en un entorno cada vez más cambiante, existe un faro guía que no cambia? ¿Hay algo que nos sirve de referencia permanente en nuestro camino?

Pues sí, los principios no cambian.

Aclaremos primero la diferencia entre principios y valores. Valores son lo que “valoramos”, a lo que damos valor. Hay gente que valora el éxito, el dinero, la seguridad, su país, su familia, el trabajo, el esfuerzo. Hay tantos valores como quieras.

Los valores cambian. Las sociedades y las personas van cambiando sus valores. Actuar de acuerdo a unos valores es una muestra de coherencia admirable aunque no es garantía de felicidad.

Los principios no cambian. Son atemporales y universales. Todos tenemos conciencia de ellos. Principios como la justicia, la lealtad, la generosidad, la humildad, el respeto, la honestidad… Los principios siempre han existido y aunque la forma de manifestarse y entenderse puede  haber cambiado a lo largo del tiempo, el principio en sí mismo es atemporal.

Hacer de los principios nuestros valores, es decir, valorar los principios, es el camino a una vida plena y en paz. Deja que los principios sean el faro que te guía y recuerda que como decía Covey, el éxito no da la felicidad, la felicidad es el éxito.

JG


¿De verdad todo cambia? (parte 1)

“Nada es para siempre. Para siempre es nada…”

Lo oímos y lo leemos todos los días. Vivimos en la era del cambio. El cambio es lo único constante. Todo cambia.

La naturaleza siempre ha estado en cambio permanente pero el ser humano ha acelerado los cambios en su entorno y en su vida. Cambios cada vez a más velocidad. El mundo ha cambiado en los últimos 100 años a una velocidad de vértigo y en los últimos 20 años simplemente hemos perdido la conciencia del cambio, lo hemos interiorizado tanto que parece que  hemos subido a una nave que surca el espacio a una velocidad que no podíamos imaginar.

El cambio y la abundancia que vivimos en el mundo occidental nos hacen vivir la era de lo efímero. Todo llega y se va a gran velocidad afectando a todos los ámbitos de nuestra vida. Nada es para siempre. Para siempre ya no es nada. Las cosas y las relaciones ya no se arreglan, simplemente se cambian por otras nuevas.

Y luchamos por seguir aquí cada mañana a esta velocidad de locos con el mismo cerebro que tenían nuestros antepasados hace miles de años. Las especies que sobreviven son las que mejor  se adaptan al cambio y parece que nosotros estamos siendo maestros en ese arte. ¿Habremos acelerado también nuestra evolución genética para adaptarnos a cambios cada vez más rápidos? ¿Cómo sobrevivimos en este mundo con un cerebro diseñado para otro tan remoto y diferente?

Quizá la respuesta es que ese viejo cerebro de nuestros antepasados estaba diseñado precisamente para sobrevivir, y aunque seguro que ha cambiado también, aún conserva algunas de las características que han hecho del ser humano la especie más prodigiosa que ha conocido nuestro planeta azul.

¿Qué hace único al ser humano? Nuestro admirado Stephen Covey lo resume así:

  • Autoconciencia: tenemos conciencia de nosotros mismos.
  • Imaginación: capacidad para imaginar más allá de la realidad.
  • Conciencia moral: que nos permite discernir entre lo correcto y lo incorrecto.
  • Voluntad independiente: para elegir nuestros actos. Entre el estímulo y la respuesta está nuestra libertad interior.

Esto no ha cambiado. Además de nuestro potencial intelectual, tenemos estas 4 poderosas características que nos hacen extraordinarios.

Seguro que la órbita terrestre cambia, pero por suerte lo hace tan despacio que te animo a ver el Sol salir y ponerse cada día como símbolo de que en este mundo en el que toda cambia, aún hay cosas que permanecen. No sé qué pasará mañana pero apuesto a que sale el Sol y que seguirá ahí, quizá oculto tras las nubes, hasta que llegue la noche.

En la parte 2 de esta nota te invito a observar un faro que te puede guiar en esta travesía de locos. Un faro que no cambia.

JG