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¿Foco u obcecación? ¿Apertura de mente o distracción?

“La capacidad para enfocarnos en la consecución de nuestros objetivos es clave en el camino a la excelencia.”

Tener claros nuestros objetivos es un primer paso para dar lo mejor de nosotros mismos. Tener la capacidad para enfocarnos en su consecución es un segundo paso. Tener la constancia y disciplina para mantener ese enfoque sería un tercer paso esencial. Gestionar adecuadamente los éxitos y fracasos a los que nos enfrentaremos por el camino quizá sea el cuarto paso.  Pero detengámonos un momento en esto de enfocarnos porque me surgen muchas dudas.

Me pregunto cómo encontrar el equilibrio correcto. Equilibrio en dos sentidos. Primero en las diferentes dimensiones de nuestra vida: profesional, familiar, personal, social…

Todos conocemos casos de personas que han puesto el foco en una dimensión de su vida descuidando el resto. Han cosechado grandes éxitos pagando un alto precio en otras áreas. Y al final han experimentado una sensación cuando menos de vacío. Dice Stephen Covey que el éxito no da la felicidad, la felicidad es el éxito. Cuando nos enfocamos en un objetivo descuidando el resto de facetas de nuestra vida corremos el riesgo de perseguir un éxito que no nos dará la felicidad. Por tanto, foco sí, pero con equilibrio.

El segundo sentido sería el equilibrio entre el foco y la apertura de mente. ¿Es a veces un excesivo foco una obcecación? O al contrario, ¿es una excesiva apertura de mente en la que vamos de flor en flor una distracción para enfocarnos en nuestros verdaderos objetivos?

JG


El 18 de Noviembre celebramos un INVICTUS DAY

“Chema Martínez nos inspiró con su energía y optimismo”

El pasado 18 de Noviembre celebramos un nuevo Invictus Day. Contamos con participantes de empresas como Endesa, Cepsa, Heineken, Teka y G.E. entre otras. Trabajamos los procesos de fijación de objetivos con nuestro Método Invictus. Disfrutamos de la maestría de un experto como Álvaro Merino y recibimos una carga extra de inspiración, energía y optimismo del genial Chema Martínez.

¡Muchas gracias a todos por vuestra participación!

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¿Bendita zona de confort?

“Quizá es que el nombre “zona de confort” no es muy afortunado”

Ya sé que es ir un poco contra corriente. Más raro aun siendo un firme creyente en los conceptos de responsabilidad personal y desarrollo. Un convencido de que el crecimiento y ampliar el círculo de influencia exigen tomar ciertos riesgos y que quedarse cómodamente en nuestra zona de confort puede estar limitándonos.

Pero es bueno ampliar la visión y sobre todo no irnos a los extremos. Quizá es que el nombre zona de confort no es muy afortunado. Esta carrera loca que todos recorremos va de ser felices. Y creo que en muchos casos la felicidad está más bien cerca de la zona de confort. Si eres infeliz no creo que estés en ninguna zona de confort. Más bien al contrario, pero el miedo, la pereza o vete tú a saber qué otra poderosa fuerza te inmovilizan.

Asisto a veces a cómo tratamos de empujar fuera de la zona de confort a personas que llevan una vida bastante feliz. Parece que queremos que salgan del calor de su hogar, de la paz y del amor en el que viven y que traten de crecer en la intemperie.

Es cierto que la verdadera felicidad y seguridad exigen la independencia como paso previo a la interdependencia. Esto nos asegura limitar la vulnerabilidad de depender de las circunstancias externas y pasar a depender de nosotros mismos. Pero creo que debemos ser realistas y no siempre el camino hacia esa independencia debe recorrerse a base de romper la confianza que nos genera el efecto hogar de la zona de confort. Acompañemos con mucha cautela a estas personas, quizá más vulnerables, y no pensemos que empujarlas a lo que ellas ven como un abismo es necesariamente una ayuda.

JG


Rodéate de gente que crea en ti

“Estás rodeado de gente extraordinaria. ¡Confía en ellos!”

Es otro de los mensajes más poderosos que anoté en la conferencia que dio José Juan Agudo organizada por Aibe.

Rodearnos de gente que crea en nosotros es el mejor regalo que nos podemos hacer. Te ayudarán a llegar aún más lejos de lo que pensabas que eras capaz.

Me atrevo a añadir alguna reflexión más. ¿Si diriges equipos y no crees en alguno de tus colaboradores eres digno de ser su jefe? Quizá tengas razones fundadas para no confiar en ellos, pero en el momento que has perdido la confianza ya eres parte del problema.

Me encanta la frase de Claudio Fernández-Aráoz: “Rodéate de los mejores” y me atrevo a ir más allá: estás rodeado de gente extraordinaria, ayúdales a sacar lo mejor de ellos. Ubícales allí donde sus fortalezas les hacen brillar y donde sus debilidades están más a cubierto.

Incluso me permito la osadía de ir más allá: Si quieres formar un equipo de alto rendimiento tienes que confiar en ellos, y si no, prescinde de ellos o vete tú, porque, ¿es posible el alto rendimiento si no hay confianza?

JG


Las grandes metas hay que trocearlas

“Justo antes de un gran logro sentirás miedo, duda, angustia…”

Todos estamos de acuerdo que los grandes logros los han conseguido aquellos que no pusieron límites a sus sueños. Apuntaron lejos.

Pero también observamos en nuestro día a día cómo muchos objetivos y proyectos mueren cuando apenas se han empezado a dar los primeros pasos. La inmensa tarea que nos queda por delante hasta alcanzar el sueño es como una montaña descomunal y cuando se presentan las primeras adversidades surge el desánimo y el abandono se convierte en la solución más viable.

El otro día, el montañero José Juan Agudo nos explicaba cómo cumplió su sueño de subir el monte Mckinley y nos daba las claves. Anoté muchas y hoy comparto una: “Las grandes metas hay que trocearlas.” El gran sueño entonces es sólo una referencia, una inspiración a la que agarrarnos, pero debemos marcarnos submetas y poner todo nuestro empeño en ellas dando el 100% aquí y ahora.

Subir una gran montaña lleva meses de preparación. Después, antes de iniciar la ascensión está la llegada al campamento base. Y luego las subidas y bajadas a los distintos campamentos con sus periodos de aclimatación. Es necesaria mucha constancia y poner mucho empeño y la clave está en concentrarse en esas submetas, en el aquí y ahora. Todo ello antes del ataque final a la cumbre, al gran sueño.

Y cuando te preguntes: ¿qué hago yo aquí?, querrá decir que estás a punto de dar un gran salto hacia delante, muy cerca de una submeta, más y más cerca de la gran meta. Justo antes de cualquier gran logro sentirás miedo, duda, angustia… ¿Estás preparado? ¡Aprieta los dientes y mira sólo adelante!

JG