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El 16 de Noviembre celebramos un Invictus Day lleno de emociones, reflexión y espíritu de equipo

“Reflexionamos con Paco Pavón sobre las claves de los equipos de alto rendimiento: los resultados llegan cuando consigues implicar a todos.”

El pasado 16 Noviembre celebramos un nuevo Invictus Day. Contamos con participantes de empresas como Gas Natural Fenosa, ING o Ilunion entre otras. En esta ocasión trabajamos las claves de los equipos de alto rendimiento con nuestro Método Invictus.

Comenzamos identificando los desafíos que conlleva formar parte de un equipo y las diferencias entre el yo, nosotros y el Equipo con mayúsculas y sobre la influencia que todos ejercemos sea cual sea nuestro rol en el equipo. Hicimos una dinámica deportiva en la que competimos por equipos y que nos sirvió de metáfora para trabajar en grupo las claves para que un equipo funcione como tal. Después tuvimos el momento más especial de la jornada con la visita de Paco Pavón. Su experiencia en equipos de máxima exigencia nos inspiró a todos. Por la tarde se trabajó individualmente en la elaboración de un plan de acción que se compartió con el grupo haciendo un compromiso público.

La jornada estuvo llena de entrega, emoción y compromiso y nos contagiamos del espíritu de equipo de todo los participantes.

¡Muchas gracias a todos por vuestra participación!

 

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Método Invictus

Equipos de alto rendimiento. Sentido de Pertenencia

“En definitiva, tener un fuerte sentido de pertenencia nos ayuda a interiorizar que el equipo estaba antes que los miembros que hoy lo formamos y que seguramente, seguirá una vez que nosotros hayamos dejado de formar parte de él. Somos pues herederos de un legado y eso es una gran responsabilidad.”

Decíamos en un post anterior que el ser humano es por naturaleza social y necesita ser parte de una “manada” para poder sobrevivir. Es por ello que buscamos sentirnos parte del grupo. Crear equipos con un fuerte sentimiento de pertenencia es uno de los elementos que más decisivamente contribuye al desarrollo del equipo.

Sin embargo, no encontramos en las aportaciones que nos han hecho los directivos en las jornadas de formación de Métod Invictus mucho consenso en cómo crear ese sentido de pertenencia en una empresa. Agrupando las aportaciones de asistentes encontramos varios grupos de acciones:

  • Las empresas intentan generar sentimiento de pertenencia definiendo una misión y valores compartidos. De esta manera nos sentimos parte del grupo porque compartimos un fin común y damos importancia a ciertos valores en la manera en que perseguimos ese fin común. La definición suele hacerse contando con la participación de los miembros del equipo para asegurar una mayor identificación con el resultado y porque también así se genera un mayor nivel de compromiso. Otras veces, sin embargo, no existe una verdadera coherencia entren los comportamientos y los valores que se han definido y estos últimos acaban convirtiéndose en una mera declaración de buenas intenciones.
  • La comunicación interna se explicita como una herramienta fundamental para generar este sentimiento. Parece obvio que si queremos que los miembros del equipo sientan la camiseta, es necesario hacer un esfuerzo en que conozcan qué significa esa camiseta. Aquí el problema es que en demasiadas ocasiones la comunicación interna es percibida como “publicidad interna” y como decíamos en el punto anterior, no siempre hay coherencia entre lo que se comunica y se predica y los comportamientos que se observan.
  • Valorar y respetar activamente el pasado y a los compañeros que contribuyeron en crear la empresa o el equipo al que hoy pertenecemos es uno de los medios más eficaces para conseguir que los nuevos miembros, y los ya existentes, aprecien y valoren ese equipo y acepten la responsabilidad que implica formar parte de él.
  • Siguiendo con lo anterior, cuidar al máximo el proceso de incorporación de un nuevo miembro del equipo, también se destaca como una política eficaz para crear sentido de pertenencia. No dejar que las prisas por empezar a desarrollar el trabajo arruinen esa fase inicial en la que un nuevo miembro del equipo debe interiorizar qué significa formar parte del equipo y le dé la importancia que tiene. Para ello también es necesario que los diferentes actores que participan en la fase de inducción dediquen el tiempo y la atención necesario a los nuevos miembros, haciéndoles sentir importantes. Es una inversión con retorno casi asegurado.
  • Tener y celebrar rituales que nos recuerdan qué significa formar parte del equipo. De la misma manera que las naciones celebran su día nacional, los equipos deben tener en sus calendarios acciones y celebraciones que nos recuerdan lo importante que es el equipo y la responsabilidad que asumimos al formar parte de él.

En definitiva, tener un fuerte sentido de pertenencia nos ayuda a interiorizar que el equipo estaba antes que los miembros que hoy lo formamos y que seguramente, seguirá una vez que nosotros hayamos dejado de formar parte de él. Somos pues herederos de un legado y eso es una gran responsabilidad. También nos recuerda que el equipo está por encima de los miembros que lo forman y nos ayuda a asumir el reto de llevar al equipo a una nueva fase de desarrollo, con firme voluntad y ambición de dejar huella.

Una última advertencia que sale con frecuencia: no dejemos tampoco que el fuerte sentido de pertenencia nos lleve a posturas extremas que anulen el valor del individuo o de la diversidad. El equipo debe ayudar a sacar lo mejor de las personas y nunca a anularlas.


Equipos de alto rendimiento. Invictus

Equipos de alto rendimiento. Aportaciones de directivos en las formaciones de Invictus

“Nos enfrentamos a un delicado ejercicio de equilibrio en el que un ente vivo, como son los equipos, que además tiene una evolución en el tiempo, es sometido a una constante presión de fuerzas que interactúan y que es complejo gestionar.”

Una de las acciones formativas que con más frecuencia nos solicitan nuestros clientes es la de cómo crear equipos de alto rendimiento. Dadas las metáforas del mundo del deporte que en Invictus utilizamos en nuestras sesiones de formación, es lógico que este tema se haya convertido en una de nuestras especialidades: el deporte es sin duda un laboratorio excepcional para el trabajo en equipo.

Nuestro método incluye, además de vivir en primera persona la experiencia que sirve de base para la reflexión y el debate en sala, el que las conclusiones que se extraen de dicho trabajo sean aquellas que los propios participantes han aportado siguiendo un proceso de “dentro- afuera”. Pues bien, a lo largo de múltiples sesiones, hemos ido observando qué elementos son los que los equipos directivos consideran esenciales para crear equipos de alto rendimiento. En función de la cultura, valores, entorno y momento que vive el equipo, estos elementos varían, pero hay algunos que tienden a repetirse.

  1. Sentimiento de pertenencia

El ser humano es por naturaleza social y necesita ser parte de una “manada” para poder sobrevivir. Es por ello que buscamos sentirnos parte del grupo. Crear equipos con un fuerte sentimiento de pertenencia es uno de los elementos que más decisivamente contribuye al desarrollo del equipo.

  1. Propósito y metas compartidas

Además de sentirnos parte de un grupo que nos acoge, el compartir en el seno del grupo un fin común y un objetivo común es otro elemento esencial para que todos “tiren” en la misma dirección. Sentir que el fin del grupo está en armonía con mis propios fines hará que de una manera natural sienta que si el equipo gana yo también gano.

Los equipos de alto rendimiento además incluyen la ambición en sus metas y el querer dejar huella como otra clave para maximizar sus resultados. Por tanto, un alto nivel de exigencia colectiva e individual parece esencial para obtener resultados excepcionales.

  1. Situar a las personas allí donde más brillan

Lo hemos oído formulado de múltiples maneras, pero parece que aquellos equipos que son capaces de sacar lo mejor de cada miembro del equipo son aquellos en los que las misiones de cada persona ponen de relieve sus virtudes y capacidades mientras que sus carencias y debilidades quedan en un segundo plano por ser menos decisivas para su misión.

  1. Compromiso

En los grandes equipos el compromiso de sus miembros con el equipo es algo que se da por hecho. El compromiso por tanto, no es consecuencia sino requisito para ser parte del equipo. Es cierto que la dinámica de funcionamiento y las relaciones en el seno del equipo pueden acabar por minar el nivel de compromiso de alguno de sus miembros, sobre todo cuando se percibe injusticia en lo que cada uno pone, entrega y recibe.

  1. Confianza

Éste es sin duda el elemento que con más frecuencia aparece nombrado. Los directivos consideran que confiar en los demás miembros del equipo es un requisito esencial para obtener un alto rendimiento. La falta de confianza daña las relaciones y a la larga hace que el equipo no pueda sostener en el tiempo su nivel de funcionamiento.

  1. Tolerancia y respeto

Con independencia del grado de homogeneidad en los miembros de un equipo, siempre hay diferencias entre ellos. Entender y respetar estas diferencias es esencial para que el equipo sostenga en el tiempo la confianza y el compromiso que hemos citado en puntos anteriores. Además, es necesario que la comunicación verbal y no verbal y los comportamientos reflejen un profundo respeto por el resto de miembros.

  1. Generosidad

Aquí nos referimos a la necesidad de que los miembros del equipo entiendan que su responsabilidad va más allá de las funciones o misión que les han sido encomendadas y por tanto, que es estén dispuestos a hacer esfuerzos adicionales cuando sea necesario cubrir o apoyar al resto de miembros en misiones o funciones que se les asignaron. Se trata de ayudar generosamente al compañero y hacerlo por el bien del equipo y también por el aprecio que tengo a mis compañeros.

  1. Liderazgo

Cualquier desequilibrio en la manera en que se ejerce el liderazgo en el seno del equipo afecta a su rendimiento. En el seno de un equipo el liderazgo tiende a ser complejo, especialmente si es un equipo complejo y cuenta con gente brillante entre sus miembros.

 

Finalmente destacamos cómo los elementos descritos arriba interactúan entre ellos siendo interdependientes. El compromiso se ve afectado por el sentido de pertenencia; la falta de respeto merma la confianza; un liderazgo tóxico, débil o simplemente inadecuado lo contamina todo, etc. Por tanto, nos enfrentamos a un delicado ejercicio de equilibrio en el que un ente vivo, como son los equipos, que además tiene una evolución en el tiempo, es sometido a una constante presión de fuerzas que interactúan y que es complejo gestionar.

En próximos post, entraremos en detalle en cada uno de estos 8 elementos para trasladar las ideas aportadas por los participantes en nuestras jornadas de formación sobre cómo podemos desarrollarlos. Ideas concretas y muy interesantes para desarrollar equipos de alto rendimiento.