¿Qué impacto tienen en la formación en habilidades blandas las tendencias que se han acelerado con esta crisis? 1. MAYOR PESO RELATIVO DE LAS HABILIDADES BLANDAS.

“…La capacidad para relacionarnos con nosotros mismos y con los demás es cada vez más importante y seguramente ya es lo más importante”

Esta crisis sin precedentes ha acelerado de manera exponencial algunas tendencias que ya se estaban produciendo. El impacto en la sociedad y en el comportamiento de las personas se ha visto también de manera más acusada.

Entre estas tendencias están la digitalización y el desarrollo de la inteligencia artificial; la sostenibilidad; el desarrollo de la industria del entretenimiento y del cuidado y bienestar de las personas; los valores de igualdad y diversidad, la polarización política con extremismos y populismos y la dicotomía entre nativos digitales y el envejecimiento de la población.

Muchas de las actividades humanas se están transformando impulsadas por estas tendencias. ¿De qué manera se está transformando, y lo hará en el futuro, la formación en las llamadas habilidades blandas, es decir, aquellas no técnicas, y que tienen que ver con la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás?
Los cambios los podemos observar en tres niveles:

1) El primero es la importancia relativa creciente que estas habilidades están tomando.
2) El segundo es la propia redefinición que algunas de estas habilidades están sufriendo como consecuencia de su adaptación a nuevas realidades.
3) Y el tercero tiene que ver con la evolución de las metodologías para hacer frente a los nuevos desafíos.

1. IMPORTANCIA RELATIVA CRECIENTE DE LAS HABILIDADES BLANDAS

La digitalización y el desarrollo de la inteligencia artificial está revolucionando el mercado laboral y la empleabilidad de las personas. Ciertas profesiones están tendiendo a desaparecer ya que por un lado, los procesos digitales tienden en muchos casos a sustituir procesos físicos en los que la actuación de personas era mayor. Por otro lado, la inteligencia artificial permite no solo automatizar tareas que antes hacían humanos, sino que ahora, además, se empiezan a sustituir personas por robots en procesos que incluyen la toma de decisiones complejas. Un buen ejemplo de esto lo vivimos todos cuando nos ponemos al volante. Aunque al coche autónomo aún le falta tiempo, la realidad es que hoy ya al volante vemos como nuestro coche es capaz de tomar decisiones como: cuando encender las luces de cruce o carretera, apagarlas cuando ve un vehículo delante para no deslumbrarlo, controlar el limpiaparabrisas, mantener una velocidad constante pero adaptada al vehículo de delante, mantener una distancia de seguridad, hacer frenado de emergencia ante un obstáculo, corregirte cuando ve que cambias de carril sin poner el intermitente y más y más. La realidad es que el coche puede tomar cualquier decisión y que no hay ninguna duda de que será capaz de conducir autónomamente.

Hay profesiones que ganarán peso en el futuro, especialmente aquellas que tienen que ver precisamente con el desarrollo de tecnología; el cuidado y entretenimiento de las personas de distintos grupos de edad y necesidades específicas físicas, psicológicas, emocionales, de entretenimiento y de realización; la biotecnología; y la acción comercial entre otras.

El desarrollo de la inteligencia artificial llegará hasta la misma frontera que marca la inteligencia emocional. La ventaja competitiva de unas personas frente a otras, de unas empresas frente a otras, o el éxito de una comunidad en su conjunto, dependerán cada vez más de la inteligencia emocional. La capacidad para relacionarnos con nosotros mismos y con los demás es cada vez más importante y seguramente ya es lo más importante.

Por tanto, la formación en estas capacidades gana más y más importancia relativa. Esta crisis nos ha mostrado cómo individualmente hemos tenido que hacer un gran ejercicio de autogestión y al mismo tiempo, cómo las relaciones con otras personas, a pesar del distanciamiento social, han tomado un papel protagonista sin precedentes. Quizá, nunca antes, nos hemos relacionado con tanto calor humano como lo hemos hecho en esta crisis.

Nunca hemos hecho tanto deporte, nunca antes hemos intentado poner tanta disciplina para organizarnos, nunca antes habíamos reflexionado tanto sobre nosotros mismos, nunca un ¿qué tal estás? fue tan sincero, nunca un “me alegro de verte” fue más real. Hemos tomado conciencia de que la inteligencia emocional era la clave para salir adelante en este contexto.

En el siguiente artículo analizamos el siguiente nivel de cambios:

2. REDEFINICIÓN DE ESTAS HABILIDADES PARA ADAPTARSE AL NUEVO ENTORNO