“Quizá hayamos empezado la casa por el tejado”

Cuando iniciamos un proceso de desarrollo de nuestras competencias, llega un momento en el que tenemos que hacer un cambio ya sea interno o externo. Para poder llevar a cabo realmente un cambio se hace imprescindible abordar como poco el triple sistema de respuesta del ser humano: cognitivo, fisiológico y motor.

El nivel cognitivo hace referencia a nuestros pensamientos. Tenemos que trabajar a nivel sistema de creencias, esos “dogmas” que damos por válidos y marcan nuestra forma de ver, entender y vivir el mundo.

El nivel fisiológico hace referencia a nuestras reacciones emocionales y a su  correlato fisiológico directo: sudoración, palpitaciones, ruborizarnos….de modo que hay que aprender a conocer y reconocer nuestras propias emociones así como gestionarlas y de ahí pasar al siguiente nivel que es hacer lo mismo con las emociones de otro.

Y por último, el nivel motor hace referencia a la conducta, la parte observable de nuestro mundo interior, lo manifiesto que se relaciona de forma directa con los dos sistemas de respuesta anteriores.

No obstante, a veces parece como si por arte de magia se diera el cambio en nosotros sin necesidad de este abordaje integral. Otras tantas sólo abordamos uno de los sistemas y a la larga el proceso de cambio se queda cojo. Y en otras muchas hemos abordado el triple sistema pero no conseguimos ese ”click” que nos conduce a ese cambio que supuestamente anhelamos. Entonces, ¿qué hacer? ¿Qué falla? ¿Qué falta? ¿Qué sobra? Qué es lo que permite o facilita que el cambio se  dé  y se instaure en nosotros en unas ocasiones y otras se convierta en un peregrinaje.

Nos asaltan miles de preguntas porque vemos que ya lo hemos hecho todo y no conseguimos el resultado deseado. Puede ser que sí, que realmente hayamos hecho todo lo establecido, pero quizá hayamos empezado la casa por el tejado.

¿Cuáles crees que son los aspectos fundamentales que hay que abordar para que un cambio se dé y se instaure?

Para mí hay dos aspectos fundamentales a tener en cuenta: la toma de conciencia casi desde su interpretación más transpersonal así como la congruencia personal, esa coherencia entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago que me da identidad, que me permite definirme como la persona que soy y la persona que quiero llegar a ser.

Estos dos puntos son la palanca inicial, el punto de partida profundo que permiten que un cambio realmente sea transformador y se integre dentro de todo el proceso.

¿Tú qué opinas? ¿Cuáles son para ti las palancas de cambio transformadoras?

RSJ